Desgracias

December 27th, 2010 admin_luis 1 comment

Una desgracia atrás de otra. Una tras otra. En la escuela de Marita hay premios para la mayoría: mejor alumno por grado en castellano y mejor en inglés, premio al más esforzado, al mejor compañero, al destacado en artes y al que sobresalió en deportes, premio por buena participación en las olimpíadas de matemáticas y otro para la de idiomas, no sé cuántos hay, seguro que me estoy olvidando otros, pero lo que es Marita nunca, nunca, ¿me entendés? Nunca, recibió alguno y eso que ya está en el cuarto grado. ¿Sabés lo que significa ir a cada fiesta de fin de año y ver cómo las familias saltan, aplauden, sacan fotos a sus hijos que suben una y otra vez al escenario para recibir diplomitas y medallas y trofeos y nosotros nada, absolutamente nada. Y no es que Marita sea mala alumna, no, todo lo contrario. Seguro que revuelca a cualquiera en matemáticas y en inglés. La verdad es que yo no fui lo que se dice una luz en la escuela y para colmo ya no puedo acordarme de todo lo que aprendí, es cierto que no puedo ayudarla mucho, sinceramente no entiendo prácticamente nada de lo que le mandan a hacer, pero mi sobrino Armando, el que trabaja en el correo me dice que pronuncia perfectamente el inglés y que entiende todo. Y él sabe, le mira los cuadernos los fines de semana y cuando viene le pide que haga una hoja entera de cuentas. Marita no se equivoca en ninguna, en nada, se equivoca. Lo que pasa es que las otras madres están todo el tiempo en la escuela. A los besitos con las maestras todos los días, con regalitos, con cuentos. Yo las veo por la mañana, cuando llegan y por las tardes ¡todas las tardes! Porque no tienen nada que hacer y para la único que están es para pararse ahí, en la puerta de la escuela conversando con las otras madres, tramando encuentros, participando de cuantas comisiones se forman para hacer regalos, para organizar la fiesta del veinticinco de mayo y la del fin de año. Juntan plata para el día del maestro, imaginan disfraces para el día de la primavera. Me tienen harta, verdaderamente harta. Pero este año decidí que sería diferente, teníamos que cambiar y puse en ese proyecto toda mi energía. Primero renuncié al empleo del consultorio dental que a decir verdad, me tenía cansada. Todas las tardes desde las cuatro hasta las nueve de la noche atendiendo el teléfono, recibiendo pacientes, aguantando a los que esperan porque el doctor Hernán llega cuando quiere y después se queda charlando con todos los pacientes, que dicho sea de paso no son nada pacientes, no les gusta esperar ni cinco minutos y pareciera que una tuviera la culpa. Además está el olor. Ese olor a desinfectante que tiene la amalgama o la resina que meten en las caries y que se te impregna en toda la ropa. No te podés imaginar, cuando se cierra el consultorio en lo único que pensás es en una ducha. En cuanto llegaba a casa, un buen baño, mientras Marita esperaba la comida que gracias a Dios ya estaba preparada. Doña Laura se encarga de todo. Es una maravilla. Cuesta mucho mantenerla, pero sin ella sería un desastre. Si encima de tener que cuidar de Marita y del consultorio, del gimnasio y todos esos trámites que hay que hacer cada día; si además, me tengo que poner a limpiar la casa, cuidar del perro y cocinar, no duraría ni una semana, me tendrían que venir a buscar con un ataque, seguro. ¿Y con quién se quedaría Marita? ¿Con el crápula del padre? ¿Con la mujer de turno? Andá a saber con quién anda ahora. Desde que nos separamos ya ni las cuenta, cada tres o cuatro meses otra nueva, cada vez más joven, claro, lo más joven posible, tontas, locas que le sacan la plata y nada más. No es que me importe, ¡qué me va a importar! Mientras mande la mensualidad para pagar las expensas del country y la alimentación de Marita y la escuela, claro y que no me cierre la tarjeta de crédito. Mientras no me corte los víveres, la verdad es que por mí puede hacer lo que quiera. Pensar que parecía tan bueno, ese mosquita muerta. Todavía tiene embobada a mamá que me sigue culpando por la separación. Que si lo volvía loco al “pobre”, que si no lo dejaba tranquilo. Porque claro, “el santo” trabajaba y trabajaba para la mudanza, para los muebles que había que cambiar, las cortinas, los viajes., Todo necesario, solo lo necesario. Trabajaba y trabajaba, volvía tarde, siempre con algo para Marita. Todo bien, hasta que le descubro el sms aquél que decía “te extraño demasiado. Laura” Solo eso decía. Lo leí mil veces, te juro. Me pasé una semana pensando en lo que iba a hacer y al final fui de frente y le dije ¿Me querés decir quién es Laura? Cuando le vi la cara no quise saber más. No dijo nada, bueno a decir verdad, no lo dejé decir nada. Se le veía en los ojos que no podría explicar el mensaje y claro, no se lo perdoné. No. Conmigo no se juega. Vos lo sabés. Una no es tonta, los hombres siempre tienen algo afuera, pero tienen que hacerlo bien, con respeto ¿no te parece? Por eso pienso en el futuro Marita, como madre y como padre. Así es que decidí hacer los esfuerzos necesarios durante todo el año. Me planté ahí en la puerta de la escuela y les busqué charla a las maestras. Cuando me llegaba una muestra de Avón, se la regalaba a la de castellano y si conseguía una cena gratis con la tarjeta de crédito se la endosaba a la de inglés. Hice todo lo que tenía que hacer. Porque cuando me pongo algo en la cabeza, nadie me lo saca. No. Hasta que no logro lo que me propongo, no paro. Allá por octubre me animé a preguntar si Marita estaba este año como para ganar un premio. Y empezaron las desgracias, una tras otra. Las maestras me daban vueltas. Que a lo mejor. Que no sabían, que en el grado de ella había muchos chicos buenos, se escondían detrás de un montón de dudas. Fue justo cuando el perro casi se muere de estreñimiento. ¿Vos sabías que un perro de ese tamaño puede morirse de estreñimiento? Veterinarios, medicamento que costaban carísimos y encima se me complicó la relación con Agustín ¿te acordás? Creí que había empezado a rehacer mi vida y Agustín parecía un gran tipo, pero de pronto empezó con historias. Me acusó de darle demasiado tiempo a Marita, decía que me dedicaba solo a ella y que a él ya no le prestaba atención. ¿Pero que quería que hiciera? El asunto es que pidió “un tiempo”. Y vos sabés, cuando se pide “un tiempo” significa que querés “todo” el tiempo, que la relación se acabó y vaya a saber por qué. Alguna vez me enteraré de la verdad. Pienso que debe haber aparecido otra mujer, había muchas en el barrio que me lo miraban a Agustín, muchas. El asunto es que en aquel momento en que andaba bien deprimida, las maestras empezaron a darle vueltas al tema de los premios. Y yo que pensaba que lo tenía todo arreglado. Después de que Agustín se fue, decidí terminar con esa situación. No me aguanto las indefiniciones, así que fui a la escuela antes de que terminaran las clases y pedí una reunión. Les exigí una respuesta y lo peor es que me la dieron. La verdad es que uno pide, pero no espera respuestas tan francas y directas. Nunca creí que me dijeran con tanta frialdad que Marita andaba muy mal en las clases y que ellas se esforzaban por ocultarlo. No esperaba que me dijeran que en realidad deberían hacerle repetir el cuarto grado y que si no lo hacían era porque veían el esfuerzo de las dos para seguir adelante. Te juro que no sabía si matarlas o matarme. Di media vuelta y salí de la escuela. Cuando estaba subiendo al Fiat, escuché a la maestra de castellano que me llamaba. Se acercó y dijo que entendía mi frustración y que todavía tenía una posibilidad en deportes. Marita era fuerte y grande. Bastaba que aprendiera a jugar mejor al hockey. Tendría que buscar algún apoyo fuera de la institución, así dijo, y ella se encargaría de hablar con el coordinador. La besé y subí al Fiat. Hace ya dos meses que Marita practica Hockey en el San Patricio y mi trainer le dedicó una hora diaria para fortalecer los músculos de sus brazos y de sus piernas. Otro esfuerzo que demandó muchísimo tiempo y dinero, pero logramos entrenarla para que juegue razonablemente bien. El coordinador de deportes de la escuela no lo podía creer. La veía jugar y no lo podía creer. Hoy le iban a tomar un examen especial, solo a ella, para poder evaluar la evolución, el esfuerzo que hizo en todo este tiempo. Y fue entonces que sobrevino otra desgracia. Justo hoy esos dos estúpidos decidieron chocar en la Panamericana y se mataron. Se mataron, ¿entendés? e interrumpieron absurdamente el tránsito durante tres horas. El tiempo suficiente como para que le pusieran ausente a Marita y la aplazaran. ¿No es una desgracia?

Eso sí, este año la fiesta de fin de curso no va a contar con nosotras.

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Primer post del regreso: Un Carlos que no era Carlos pero que era Argentino

December 7th, 2010 admin_luis 4 comments

Carlos Argentino fue un cantante de música tropical, se lo llamó el Rey de la Pachanga, tal vez alguno de ustedes recuerde algo que decía “en el mar, la vida es más sabrosa, en el mar, te quiero mucho más, con el sol, la luna y las estrellas, en el mar, todo es felicidad” La verdad es que se llamaba Israel Vitenszteim Vurm, pero a quién importa eso, era Carlos Argentino y mamá me lo hacía escuchar de vez en cuando en su “combinado”, que dicho sea de paso, había sido armado por papá con los componentes comprados en Radio Victoria.

Israel nació en 1929, por lo que en 1945 ya tenía 16 años y se había largado a cantar a pesar de las recomendaciones de su padre. En ese tiempo, en realidad, todavía no había nacido Carlos Argentino, trabajaba con el seudónimo de Carlos Torres.

En el mismo año de 1945 la revista Sur le publica a Borges el cuento El Aleph. El personaje principal, como en muchos otros cuentos de Jorge Luis, era él mismo, que sufría la muerte de Beatriz Viterbo, de quien tal vez estuviera enamorado. También había un tal Carlos Argentino, primo hermano de esa muchacha, que es precisamente quien le cuenta del Aleph, al que define como” uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos”

Borges no podía conocer a Israel, ni a Carlos Torres. Tampoco creo en los dichos que le atribuyen al cantante haber tomado su seudónimo del personaje de aquel cuento. Lo cierto es que durante un buen tiempo, la fama del argentino devenido en cantor tropical, se superpuso a la del cuento. En ámbitos diferentes, claro, pero mientras Carlos se reunía con la Sonora Matancera o después, cuando cantaba con Celia Cruz o Vicentico Valdez o Leo Marini, El Aleph se discutía en los bares culturosos de Buenos Aires. Lo cierto es que ambos Carlos Argentino eran personajes que existían solo en el público que escuchaba o leía.

Borges dice, en el cuento, haber detestado a ese personaje y no da noticias sobre su muerte. El otro, el cantante tropical, murió de un infarto, durante una carrera de caballos, en Buenos Aires, a los sesenta y dos años. La crónica no nos indica si su caballo había resultado ganador.

Me gustaría imaginar que atraído por las alternativas del relato de Borges, Israel investigó hasta encontrar al Aleph, ese punto que le mostraba el universo en todas sus dimensiones y si es así, muy probablemente hubiera logrado ver también algunas noticias del futuro, por ejemplo, el ganador de una carrera de caballos. ¡Quién podría soportar un resultado que le permitiera corroborar su descubrimiento!

Volver en el tiempo

December 7th, 2010 admin_luis No comments

El Doctor Ori, del Instituto Israelí de Tecnología, explicó hace unos días, su descubrimiento sobre la posibilidad de realizar una máquina del tiempo. Esta máquina es muy diferente de las que conocimos en la ciencia ficción, se trata de conseguir ciertas condiciones para lograr un “bucle” en el tiempo, de modo que si esas condiciones se pudieran alcanzar el día de hoy, por ejemplo, cualquiera, en el futuro, tendría la capacidad de visitar este momento, nuestro hoy. Creo que además, no lograría volver y no sé cómo resolverían los problemas de continuidad histórica. Sobre esos detalles, todavía no se está trabajando.

Sin embargo, Passpartout ha dado ese salto y se situó en un día de abril. Si, y al igual que la máquina de Ori, no podrá volver a nuestros días. Todo porque a un divertido hacker se le ocurrió borrar mi base de posteos y la última previsión al respecto la tuvo Silvana, precisamente en abril. Así que apretamos el botón, sentimos que un viento invisible nos estira las mejillas y el pelo violentamente hacia atrás y ya: estamos en abril de este año que termina, con todos los delirios imaginados hasta ese momento. Desde aquí, volveremos a crecer en otros delirios y otros sueños.

¿Podré contar con la complicidad de ustedes?

Apócrifos y casi

April 6th, 2010 admin_luis No comments

Frente al museo Lugones, en Villa María de Rio Seco, se realiza un homenaje al gran poeta nacido en esa localidad cordobesa. Una escritora local sonríe y dice, “Instantes” de Jorge Luis Borges, después lee con voz de locutora de radio “si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores…” Tras los aplausos, María Kodama, que sería la próxima expositora sube al improvisado escenario y explica, sin disimular su enojo, que lo leído no le pertenece a Borges, sino a una escritora norteamericana llamada Nadine Stair. Confusión, disculpas, vergüenza, miradas que buscaban algún culpable. Lo cierto es que ese texto seguía navegando por Internet con la firma apócrifa de Jorge Luis Borges.

El término apócrifo existe en el griego y en latín con el significado de oculto y fue utilizado para referenciar a aquellos textos religiosos que no han sido incluidos entre los que las iglesias consideraron originales.

A lo largo de historia, una gran cantidad de autores han sufrido el mismo “delito”.

Julio Verne ha de ser uno de los que más obras llevan su nombre sin haber sidas escritas por él. Su hijo Michel y su editor Hetzel, utilizaron una gran cantidad de manuscritos para recrearlos o directamente escribir obras a su nombre. Algunos ejemplos de esos libros han sido “El faro del fin del mundo”, “El volcán de oro” y “la casa del meteoro”, todos textos basados en algunos manuscritos pero “recreados” por su hijo. En cuanto a “Agencia Thompson y Cia” Michel lo escribió totalmente y lo publicó con el nombre de su padre. Verne ha tenido otros autores que firmaron por él, como Audoin o Grousset (quien publicó “en colaboración” aunque Verne nunca lo supo).

Cuando Edgar Rice Burroughs escribió las historias de Tarzán, el éxito de lectores “obligó” a la editorial Tor de Argentina a crear sagas que el autor nunca escribió. Tal es el caso de “Tarzán en el valle de la muerte” que se editó indicando a un traductor de la historia llamado Alfonso Quintana Solé, quien en realidad la escribió a pedido de la editorial y ese fue su primer trabajo, dado que la demanda exigía cada vez más material inexistente.

También por Internet circulan otros textos apócrifos, como aquel poema atribuido a Neruda titulado ¿Quién muere? Que empieza:

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,

repitiendo todos los días los mismos trayectos,

quien no cambia de marca,

no arriesga vestir un color nuevo

y no le habla a quien no conoce”

La Fundación Pablo Neruda de Santiago se ha cansado de negar la pertenencia de ese texto al autor y sin embargo lo encontrarán fácilmente, basta solo con poner el título en el buscador de Internet.

Lo mismo le ocurrió a García Márquez, quien se avergüenza de que alguien crea que fue él quien escribió “una cosa tan cursi”.

El poema se llama “La marioneta” y empieza así:

Si por un instante Dios se olvidara

de que soy una marioneta de trapo

y me regalara un trozo de vida,

posiblemente no diría todo lo que pienso,

pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Claro que Internet se presta para difundirlo todo, lo real y lo falso.  Se pueden conseguir textos nunca escritos de Harry Potter o viejas ediciones agotadas de valor incalculable. Todo está ahí a la mano.

Finalmente, sería bueno recordar que a muchos escritores les fascinó crear textos apócrifos. Justamente Borges, en su segundo libro de poemas “Luna de enfrente” de 1925 quien juega en el límite de lo apócrifo cuando escribe “Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad” que dice:

En las trémulas tierras que exhalan el verano,

el día es invisible de puro blanco.

El día es una estría cruel en una celosía,

un fulgor en las costas y una fiebre en el llano.

Pero la antigua noche es honda como un jarro

de agua cóncava. El agua se abre a infinitas huellas,

y en ociosas canoas, de cara a las estrellas,

el hombre mide el vago tiempo con el cigarro.

El humo desdibuja gris las constelaciones remotas.

Lo inmediato pierde prehistoria y nombre.

El mundo es unas cuantas tiernas imprecisiones.

El do, el primer río. El hombre, el primer hombre.

Y por otro lado, Marco Denevi escribe directamente sus “Falsificaciones” al interpretar la literatura y la historia de un modo muy personal, veamos “Los militares persisten”

En mi libro “La guerra Grande” (Buenos Aires, 1872) relato un episodios del que fui testigo: Después de la batalla de Quebracho Herrado, el coronel dio orden de enterrar a los muertos de ambos bandos. El sargento Saldívar y ocho soldados se encargaron de la macabra tarea. Recuerdo que le dije a Saldívar: -Pero sargento, algunos no están muertos, óigalos quejarse, y usted los entierra lo mismo. Me contestó: -Ah, si usted les va a hacer caso a ellos, ninguno estaría muerto. Y siguió, nomás, enterrándolos. Por esa salida lo ascendieron a sargento mayor.

Ahora vengo a enterarme de que el mismo episodio, mutatis muntandis, lo cuentan Aulio Minucio (Rerum gestarum Libri), el duque de Chantreau (Mémoires sur le règne de Louis XIII) y el general Alfonso Cavestany (Crónicas de las guerras carlistas)

Casi un apócrifo ¿no?

La hernia y vos

April 1st, 2010 admin_luis No comments

Es jueves. Te dicen, es una operación simple, la mayoría de los hombres ya se la hizo, no te preocupes, te esperamos el lunes.Te presentás en cirugía a las tres de la tarde, te operamos a las cuatro, te observamos unas horas para ver como seguís. El martes por la mañana te vas a tu casa caminando. ¿Caminando?, preguntás, si claro, sacate esa cara de preocupación y hagámoslo rápido.

Es una hernia inguinal, nada importante. Las mujeres se mofan de vos porque pasaron por dolores mucho más agudos y ni siquiera a causa de enfermedades, solo para dar vida, por ejemplo. Los hombres son todos iguales, no soportan el dolor, así son. Y tal vez sea cierto.

Inconscientemente buscas lecturas que involucren a enfermos. La literatura tiene infinidad de obras sobre ese tema. Generalmente para teñir de amargura, tensión y hasta de horror a los relatos. Muchos escritores también sienten miedo de eso que desconocen, de los mecanismos de la enfermedad que muchas veces también padecen y hasta de los mecanismos con que se curan las enfermedades. Poe escribió sobre la obsesión de llegar a ser sepultado vivo y revolvés la biblioteca que alguna vez estaba ordenada en busca del “El entierro prematuro”

“Los límites que separan la vida de la muerte son, en el mejor de los casos, borrosos e indefinidos… ¿Quién podría decir dónde termina uno y dónde empieza el otro? Sabemos que hay enfermedades en las que se produce un cese total de las funciones aparentes de la vida, y, sin embargo, ese cese no es más que una suspensión, para llamarle por su nombre. Hay sólo pausas temporales en el incomprensible mecanismo. Transcurrido cierto período, algún misterioso principio oculto pone de nuevo en movimiento los mágicos piñones y las ruedas fantásticas. La cuerda de plata no quedó suelta para siempre, ni irreparablemente roto el vaso de oro. Pero, entretanto, ¿dónde estaba el alma?”

Te parece un poco exagerado haber caído en ese texto derivado solo por una cirugía de hernia. Las mujeres deben tener razón, algunos hombres son demasiado aprensivos, preocupados, recelosos… miedosos. Y redescubrís aquello de que la enfermedad seguramente ha influido en las obras de muchos escritores, su propia enfermedad, pensás y buscas otros textos que de pronto revolotean en tu memoria, muchos que ni siquiera tenés en tu casa. Historias de Stendhal o de Goethe, de Kafaka, claro, de Rilke, Thomas Mann cuya “Montaña mágica” gira en torno a un hospital de tuberculosos. Solo encontrás Dostoievski, “El idiota” y buscás en él una pista de algo que leíste o creíste haber leído, pasás las páginas, te enredás en la historia y allí está, Mishkin del que dice “Su cerebro parecía incendiarse por breves instantes, a la par que en un extraordinario impulso todas sus fuerzas eran tensadas al máximo. La sensación de estar vivo y despierto aumentaba diez veces más en aquellos instantes que deslumbraban como descargas eléctricas.” Claro, es la descripción de sus propias sensaciones, de cuando Fedor padecía episodios epilépticos. Y te vas a dormir pensando en el “Mientras agonizo” de Faulkner, en “La peste” de Camus y seguro que vas a seguir encontrando más y más títulos ligados con enfermedades, alegóricos de otros sufrimientos, movilizadores de horror, Horacio Quiroga, el asma temprana de Cortázar, mañana tendrás que lavarte con Pervinox y su olor te acompañará durante los próximos días.

El olor y la bata abierta por detrás, la peridural, la ausencia momentánea del pudor, las figuras fantasmales de enfermeras y médicos durante una noche en la que te aconsejan descansar, pero se empeñan en que no lo logres, los primeros pasos débiles y temerosos que arrastran el carrito con el suero hasta el baño, la tos reprimida y amenazante, tu cuerpo que de pronto adquiere un peso de toneladas, la casa que vuelve a recibirte como si nunca hubieras salido, como si nada hubiera pasado. Tal vez fue culpa de la literatura, te llenó de palabras hasta sumergirte en un mundo oscuro que no existe por el momento a tu alrededor.

Es jueves. Estás volviendo de un viaje que te parece largo, caminás lentamente, preferís leer a Bolaño:

“Nadie debe extrañarse de que el conferenciante se ande por las ramas. Pongamos el siguiente caso. El conferenciante va a hablar sobre la enfermedad. El teatro se llena con diez personas. Hay una expectación entre los espectadores digna, sin duda, de mejor causa. La conferencia empieza a las siete de la tarde o a las ocho de la noche. Nadie del público ha cenado. Cuando dan las siete (o las ocho, o las nueve) ya están todos allí, sentados en sus asientos, los teléfonos móviles apagados. Da gusto hablar ante personas tan educadas. Sin embargo el conferenciante no aparece y finalmente uno de los organizadores del evento anuncia que no podrá venir debido a que, a última hora, se ha puesto gravemente enfermo.”

Sonreís a penas, sin exagerar.

Si murieran tres jinetes con cara de desgracia

March 21st, 2010 admin_luis No comments

La singular y a veces inquietante impresión que Mr. Pond me causaba, a pesar de su cortesía trivial y de su corrección, se vinculaba tal vez a alguno de mis primeros recuerdos y a la vaga sugestión verbal de su nombre. Era un viejo amigo de mi padre, un funcionario; y sospecho que mi imaginación infantil había mezclado de algún modo el nombre de Mr. Pond con el estanque del jardín. La pequeña que tenía el pupitre delante de mí en el 5° A se llamaba Millie Adams. Lo que recuerdo con toda claridad son aquellas sus golosinas y que, de pronto, no la volvimos a ver. Read more…

Dimensiones II

February 26th, 2010 admin_luis No comments

La imagen fotografiada de un jardín y su visión directa no se diferencian solo por la presencia o ausencia de una dimensión. En el jardín nos envuelve un gran cantidad de sensaciones: colores, sonidos, aromas, amplitud de límites, movimientos inesperados, recuerdos de vivencias anteriores, reconocimientos táctiles, el leve dolor que proporciona una piedra sobre la que detuvimos nuestro paso, y otra cantidad de estímulos conscientes o inconscientes que aún no pueden ser captados por ninguna máquina conocida.
En los textos, el lector y el escritor se complementan mediante descripciones, recuerdos e imaginación.
Decidí experimentar el intento de influir con el agregado de una dimensión a un texto: la dimensión sonora parcial.
Les propongo integrarse a ese experimento sin demasiadas expectativas, participar de un juego que no tiene grandes pretensiones: Read more…

¿Qué le digo?

February 3rd, 2010 admin_luis No comments

Supongo que les pasa a todos. Llega el momento en que las palabras se necesitan más que nunca y no aparecen. A pesar de todas las derivaciones y conjugaciones, suele ocurrir que uno no logra decir lo que quiere. ¡Mirá que hay palabras en el idioma!

Generalmente pasa en los momentos que llamamos extremos, durante las discusiones, por ejemplo, cuando no encontramos la adjetivación correcta a la conducta del circunstancial oponente y terminamos haciendo referencias a su condición sexual, a la de su madre o su hermana.

En esos casos resulta muy difícil reconocer al adjetivo, al superlativo y mucho menos al elativo correspondiente. Uno podría gritar malvado, o inicuo o iniquisimo, pero sería absurdo. Lo manda al carajo y listo. Read more…

Fantasmas de Plinio y Avatares de película.

January 24th, 2010 admin_luis No comments

Se desarrollaron teorías, existen religiones que describen el proceso de la vida y de la muerte, se crearon templos, se visitan casas que son ejemplos de su existencia, se han escrito infinidad de páginas sobre fantasmas.

Espíritus o almas descarnadas que suelen manifestarse sin que la ciencia pueda atraparlos. Salvo, claro aquella experiencia de 1907, realizada por el Dr. Duncan MacDougall, que dice haber comprobado en los cuerpos de seres humanos y animales una diferencia de veintiún gramos después de muertos, teoría incompleta que dio origen al argumento de aquella película de 2003, escrito por Guillermo Arriaga.

La palabra alma proviene del vocablo latín “anima” es decir, que para quienes creen en su existencia, dan por sentado que es la entidad inmaterial que le da vida a los seres que la poseen y se permiten llamar “inanimados” al resto de los objetos que nos rodean. Read more…

Cornelio y los frikis

January 14th, 2010 admin_luis No comments

Creo que estamos de acuerdo en que este año es muy especial, ¿no?, es el año del bicentenario de la Revolución de Mayo. ¿Vas a hablarme de política? No, en realidad no quiero hablarte de nada, es solo un comentario, quería recordarte que este veinticinco de mayo es, digamos, especial. ¿Aunque la Revolución tenía como objetivo sacarse de encima a un Virrey y poner a otro español al mando? No quiero hablar de las derivaciones de aquel día. Es importante y listo.

Pero el veinticinco de mayo pasaron muchas otras cosas, algunas de las cuales también se recuerdan ¿o no? ¿Por ejemplo? ¿Qué cosas? A ver, a ver, fue un veinticinco de mayo cuando Alfonso VI reconquistó Toledo a los moros. Bueno, a decir verdad no me parece que debamos festejar ese acontecimiento, no quiero restarle importancia, no, aunque no sé bien a quienes les interesará, pero para nosotros, el día de la Revolución de Mayo es otra cosa. Y qué tal si te digo que ese mismo día de mayo el papa León XIII publicó la Encíclica Rerum Novarum, la que se refiere a la clase trabajadora, ¿nunca escuchaste a algún político hablar de ella? Sí, bueno, pero, hombre, lo que festejamos aquí es el comienzo de la revolución, el camino hacia la independencia, eso. ¡Claro! No te importa que hayan ocurrido otras cosas, aquí, en Argentina, como la fundación de River, por ejemplo, ¿qué me decís de la fundación de River Plate? El veinticinco de mayo se fundaron muchas cosas, creo que debe haber sido para que coincidiera con la fecha patria, se inauguró el teatro Colón por la misma razón, además no podés comparar esos aconteciumientos. Y el bombardeo del Mercado, en la Guerra Civil Española, eso también tiene que ver con la Revolución de Mayo. ¿Y la masacre de Bosnia? ¿Y la publicación del informe Cox? ¿Y el día del orgullo Friki? Read more…




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